/page/2
En épocas de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.
– Albert Einstein

Los Estudios Culturales

Linette Benítez

Valeria Ubando

Realizado por Gustavo Pereyra y Diana Legorreta

Tema: Estructuralismo como teoría de la comunicación

Explora el infographic interactivo
Creado por Gloria Toba y Alejandro García
Tema: Teoría Crítica como teoría de la comunicación

Explora el infographic interactivo

Creado por Gloria Toba y Alejandro García

Tema: Teoría Crítica como teoría de la comunicación

Creado por Berenice Cancino y Rodrigo Sánchez

Tema: Funcionalismo como teoría de la comunicación

Slovenian-born Slavoj Zizek, a postmodern philosopher and cultural critic, addresses perception, identity, and the “other” in an engaging lecture titled Fear Thy Neighbor as Thyself: Antinomies of Tolerant Reason. The lecture takes the audience on an enlightening journey through the perceptions of identity and tolerance.

Hosted by The Institute for Human Sciences at Boston University on November 26, 2007.

A paso de cangrejo, Umberto Eco
Review por Enrique G de la G
Octubre 2007
URL original: http://www.letraslibres.com/revista/libros/paso-de-cangrejo-umberto-eco
A paso de cangrejo es el más reciente título de Umberto Eco, una compilación de notas periodísticas publicadas en Italia entre los años 2000 y 2006, más algunas conferencias. Los temas principales de estos “artículos, reflexiones y decepciones” son tres: política internacional, Berlusconi, la sociedad multiétnica y mediática; a éstos se suman notas culturales diversas. El título alude a un autor ficticio, Crabe Backwards, aparecido ya en otro libro anterior, La bustina di Minerva (2000), quien calificaba a la reinante “tecnología ligera” de retroceso. En sintonía con él, Eco traslada la metáfora a la política y la sociedad mediática, con todos sus engendros, el populismo en primer lugar. En un sinnúmero de fenómenos reconoce el paso crustáceo de la sociedad –signo inefable del desandar. Según esto, “se vio claramente que avanzábamos hacia atrás después de la caída del muro de Berlín”; “después de los cincuenta años de guerra fría, los casos de Afganistán y de Irak nos retrotraen triunfalmente a la guerra real o guerra caliente […] y nos ofrecen un nuevo episodio de las Cruzadas con el choque entre el islam y la cristiandad”; además de que “han reaparecido los fundamentalismos cristianos, que parecían propios de la crónica del siglo XIX”, “ha surgido de nuevo el fantasma del peligro amarillo”, etcétera (p. 13).
Con estos artículos, Eco desea mostrar una colección suficiente de fenómenos –es decir, de hechos– que sepan justificar el (pesimismo del) título: ¡en lo histórico venimos avanzando de un tiempo a esta parte hacia atrás, como los cangrejos! El profesor Eco se queda con la impresión de que la historia, fatigada de avanzar, prefiere ahora replegarse sobre sí misma. Tal pareciera que no alcanza a descubrir que lo ha devorado su propia teoría hermenéutica: los hechos duros se anteponen a las interpretaciones, asevera. Y se acepta. Pero esto es un libro, la simple reescritura y lectura de los hechos,su interpretación. Eco sostiene aquí, pues, que los hechos de los últimos años son un retroceso. Pero puesto que a los hechos les importa un bledo el devenir de la historia, en realidad es él quien los interpreta de tal modo que pueda alegar el susodicho retroceso. Compartir su lectura del retroceso es una ingenuidad simplona, una mera condescendencia. ¿Que hay guerras “calientes” después de la Guerra Fría? Claro. ¿Qué ingenuo pensó que cesarían? Ello no significa empero que hayamos retornado a un estado anterior al alcanzado con la caída del Muro.
Por su lucidez, las páginas sobre el populismo ameritan una revisión. Eco analiza con minuciosidad el amasiato casi burlón que Berlusconi consiguió entre política y medios masivos de comunicación, para, desde su península, entregar al mundo un fenómeno digno de ser calificado como “populismo mediático”. Eco argumenta contra la noción de “voluntad del pueblo”: “el pueblo como expresión de una única voluntad y de unos sentimientos iguales, una fuerza casi natural que encarna la moral y la historia, no existe” (p. 148). El populista quiere ver en la plaza, en los sondeos o en los telespectadores la voluntad del pueblo, y de inmediato identifica sus proyectos con ese supuesto querer común. Luego, si triunfa, lo manejará a su antojo para servir a sus intereses. (Estas reflexiones pueden enseñar algo al lector mexicano, sobre todo tras las recientes supuraciones populistas en ciertos sectores, aunque el autor quiera diferenciar los populismos del Tercer Mundo de este otro, más refinado y elaborado.)
Por otro lado, Eco desanuda con tino la maraña conceptual, próxima a la ambigüedad, que pulula en toda aproximación a las desviaciones musulmanas de hoy: integrismo, fundamentalismo, terrorismo, racismo… “El fundamentalismo está vinculado a la interpretación de un libro sagrado”; “se entiende, en cambio, por integrismo una postura religiosa y política por la que los principios religiosos personales tienen que convertirse al mismo tiempo en modelo de vida política y fuente de las leyes del Estado” (pp. 230 y 231). El integrismo islámico, en su mayor parte, no puede ser considerado racista porque se basa en una pertenencia religiosa, no en una raza. Quedan establecidas pues algunas distinciones útiles para volver a la discusión, que teje a lo largo de diferentes artículos.
Entre la miscelánea cultural destacan tres ensayos. “A hombros de gigantes”, acaso la mejor pieza del volumen, es un comentario inteligente al refrán Enanos sentados sobre los hombros de gigantes. Eco distingue diferentes momentos históricos y sus respectivas tribulaciones en la historia de la innovación, del respeto a la tradición, y estudia el equilibrio sano entre ambos. En “Cómo hacer un contrato con los romanos”, Eco recupera un libelo que Quinto Tulio Cicerón escribiera para uso y beneficio de su hermano Marco Tulio, cuando éste presentaba su candidatura al consulado. Elredescubrimiento de estas estratagemas retóricas es espeluznante en tanto ciertas afinidades y semejanzas han llegado incólumes a nuestro milenio y nuestras geografías. En el ensayo “Del juego al carnaval”, Eco diferencia el concepto de lo lúdico (recuérdese a Daniel Bell, a Gilles Lipovetsky) de lo carnavalesco. Y acusa al hombre contemporáneo de haber convertido el mundo del trabajo en un carnaval, desde el deportista profesional que finge un foul, hasta el empleadillo que hurta minutos a su trabajo para navegar por internet. “Como somos criaturas lúdicas por definición, y hemos perdido el sentido de las dimensiones del juego, vivimos en la carnavalización permanente” 
(p. 96).

A paso de cangrejo, Umberto Eco

Review por Enrique G de la G

Octubre 2007

URL original: http://www.letraslibres.com/revista/libros/paso-de-cangrejo-umberto-eco

A paso de cangrejo es el más reciente título de Umberto Eco, una compilación de notas periodísticas publicadas en Italia entre los años 2000 y 2006, más algunas conferencias. Los temas principales de estos “artículos, reflexiones y decepciones” son tres: política internacional, Berlusconi, la sociedad multiétnica y mediática; a éstos se suman notas culturales diversas. El título alude a un autor ficticio, Crabe Backwards, aparecido ya en otro libro anterior, La bustina di Minerva (2000), quien calificaba a la reinante “tecnología ligera” de retroceso. En sintonía con él, Eco traslada la metáfora a la política y la sociedad mediática, con todos sus engendros, el populismo en primer lugar. En un sinnúmero de fenómenos reconoce el paso crustáceo de la sociedad –signo inefable del desandar. Según esto, “se vio claramente que avanzábamos hacia atrás después de la caída del muro de Berlín”; “después de los cincuenta años de guerra fría, los casos de Afganistán y de Irak nos retrotraen triunfalmente a la guerra real o guerra caliente […] y nos ofrecen un nuevo episodio de las Cruzadas con el choque entre el islam y la cristiandad”; además de que “han reaparecido los fundamentalismos cristianos, que parecían propios de la crónica del siglo XIX”, “ha surgido de nuevo el fantasma del peligro amarillo”, etcétera (p. 13).

Con estos artículos, Eco desea mostrar una colección suficiente de fenómenos –es decir, de hechos– que sepan justificar el (pesimismo del) título: ¡en lo histórico venimos avanzando de un tiempo a esta parte hacia atrás, como los cangrejos! El profesor Eco se queda con la impresión de que la historia, fatigada de avanzar, prefiere ahora replegarse sobre sí misma. Tal pareciera que no alcanza a descubrir que lo ha devorado su propia teoría hermenéutica: los hechos duros se anteponen a las interpretaciones, asevera. Y se acepta. Pero esto es un libro, la simple reescritura y lectura de los hechos,su interpretación. Eco sostiene aquí, pues, que los hechos de los últimos años son un retroceso. Pero puesto que a los hechos les importa un bledo el devenir de la historia, en realidad es él quien los interpreta de tal modo que pueda alegar el susodicho retroceso. Compartir su lectura del retroceso es una ingenuidad simplona, una mera condescendencia. ¿Que hay guerras “calientes” después de la Guerra Fría? Claro. ¿Qué ingenuo pensó que cesarían? Ello no significa empero que hayamos retornado a un estado anterior al alcanzado con la caída del Muro.

Por su lucidez, las páginas sobre el populismo ameritan una revisión. Eco analiza con minuciosidad el amasiato casi burlón que Berlusconi consiguió entre política y medios masivos de comunicación, para, desde su península, entregar al mundo un fenómeno digno de ser calificado como “populismo mediático”. Eco argumenta contra la noción de “voluntad del pueblo”: “el pueblo como expresión de una única voluntad y de unos sentimientos iguales, una fuerza casi natural que encarna la moral y la historia, no existe” (p. 148). El populista quiere ver en la plaza, en los sondeos o en los telespectadores la voluntad del pueblo, y de inmediato identifica sus proyectos con ese supuesto querer común. Luego, si triunfa, lo manejará a su antojo para servir a sus intereses. (Estas reflexiones pueden enseñar algo al lector mexicano, sobre todo tras las recientes supuraciones populistas en ciertos sectores, aunque el autor quiera diferenciar los populismos del Tercer Mundo de este otro, más refinado y elaborado.)

Por otro lado, Eco desanuda con tino la maraña conceptual, próxima a la ambigüedad, que pulula en toda aproximación a las desviaciones musulmanas de hoy: integrismo, fundamentalismo, terrorismo, racismo… “El fundamentalismo está vinculado a la interpretación de un libro sagrado”; “se entiende, en cambio, por integrismo una postura religiosa y política por la que los principios religiosos personales tienen que convertirse al mismo tiempo en modelo de vida política y fuente de las leyes del Estado” (pp. 230 y 231). El integrismo islámico, en su mayor parte, no puede ser considerado racista porque se basa en una pertenencia religiosa, no en una raza. Quedan establecidas pues algunas distinciones útiles para volver a la discusión, que teje a lo largo de diferentes artículos.

Entre la miscelánea cultural destacan tres ensayos. “A hombros de gigantes”, acaso la mejor pieza del volumen, es un comentario inteligente al refrán Enanos sentados sobre los hombros de gigantes. Eco distingue diferentes momentos históricos y sus respectivas tribulaciones en la historia de la innovación, del respeto a la tradición, y estudia el equilibrio sano entre ambos. En “Cómo hacer un contrato con los romanos”, Eco recupera un libelo que Quinto Tulio Cicerón escribiera para uso y beneficio de su hermano Marco Tulio, cuando éste presentaba su candidatura al consulado. Elredescubrimiento de estas estratagemas retóricas es espeluznante en tanto ciertas afinidades y semejanzas han llegado incólumes a nuestro milenio y nuestras geografías. En el ensayo “Del juego al carnaval”, Eco diferencia el concepto de lo lúdico (recuérdese a Daniel Bell, a Gilles Lipovetsky) de lo carnavalesco. Y acusa al hombre contemporáneo de haber convertido el mundo del trabajo en un carnaval, desde el deportista profesional que finge un foul, hasta el empleadillo que hurta minutos a su trabajo para navegar por internet. “Como somos criaturas lúdicas por definición, y hemos perdido el sentido de las dimensiones del juego, vivimos en la carnavalización permanente” 
(p. 96).

La Bustina di Minerva, sección de opinión que Umberto Eco escribe semanalmente desde 2001 en la revista italiana L’Espresso.
Ir al archivo de artículos publicados [ en italiano ]

La Bustina di Minerva, sección de opinión que Umberto Eco escribe semanalmente desde 2001 en la revista italiana L’Espresso.

Ir al archivo de artículos publicados [ en italiano ]

Go to the experiment
Yahoo Research Small World Experiment
The Small World Experiment is designed to test the hypothesis that anyone in the world can get a message to anyone else in just “six degrees of separation” by passing it from friend to friend. Sociologists have tried to prove (or disprove) this claim for decades, but it is still unresolved.
Become a Sender
We have already recruited a number of Target Persons from around the world.  Now we want you to try to reach them by becoming a Sender  Click on the Participate Button below, and you’ll be shown your assigned target. Then you’ll get to choose a friend to pass the message to. That person will then get the same instructions, and so on….  If everyone passes the messages along, your message will reach the target. How many steps will it take? There’s only one way to find out.

Go to the experiment

Yahoo Research Small World Experiment

The Small World Experiment is designed to test the hypothesis that anyone in the world can get a message to anyone else in just “six degrees of separation” by passing it from friend to friend. Sociologists have tried to prove (or disprove) this claim for decades, but it is still unresolved.

Become a Sender

We have already recruited a number of Target Persons from around the world. Now we want you to try to reach them by becoming a Sender Click on the Participate Button below, and you’ll be shown your assigned target. Then you’ll get to choose a friend to pass the message to. That person will then get the same instructions, and so on…. If everyone passes the messages along, your message will reach the target. How many steps will it take? There’s only one way to find out.

En épocas de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.
– Albert Einstein

Los Estudios Culturales

Linette Benítez

Valeria Ubando

Realizado por Gustavo Pereyra y Diana Legorreta

Tema: Estructuralismo como teoría de la comunicación

Explora el infographic interactivo
Creado por Gloria Toba y Alejandro García
Tema: Teoría Crítica como teoría de la comunicación

Explora el infographic interactivo

Creado por Gloria Toba y Alejandro García

Tema: Teoría Crítica como teoría de la comunicación

Creado por Berenice Cancino y Rodrigo Sánchez

Tema: Funcionalismo como teoría de la comunicación

Slovenian-born Slavoj Zizek, a postmodern philosopher and cultural critic, addresses perception, identity, and the “other” in an engaging lecture titled Fear Thy Neighbor as Thyself: Antinomies of Tolerant Reason. The lecture takes the audience on an enlightening journey through the perceptions of identity and tolerance.

Hosted by The Institute for Human Sciences at Boston University on November 26, 2007.

A paso de cangrejo, Umberto Eco
Review por Enrique G de la G
Octubre 2007
URL original: http://www.letraslibres.com/revista/libros/paso-de-cangrejo-umberto-eco
A paso de cangrejo es el más reciente título de Umberto Eco, una compilación de notas periodísticas publicadas en Italia entre los años 2000 y 2006, más algunas conferencias. Los temas principales de estos “artículos, reflexiones y decepciones” son tres: política internacional, Berlusconi, la sociedad multiétnica y mediática; a éstos se suman notas culturales diversas. El título alude a un autor ficticio, Crabe Backwards, aparecido ya en otro libro anterior, La bustina di Minerva (2000), quien calificaba a la reinante “tecnología ligera” de retroceso. En sintonía con él, Eco traslada la metáfora a la política y la sociedad mediática, con todos sus engendros, el populismo en primer lugar. En un sinnúmero de fenómenos reconoce el paso crustáceo de la sociedad –signo inefable del desandar. Según esto, “se vio claramente que avanzábamos hacia atrás después de la caída del muro de Berlín”; “después de los cincuenta años de guerra fría, los casos de Afganistán y de Irak nos retrotraen triunfalmente a la guerra real o guerra caliente […] y nos ofrecen un nuevo episodio de las Cruzadas con el choque entre el islam y la cristiandad”; además de que “han reaparecido los fundamentalismos cristianos, que parecían propios de la crónica del siglo XIX”, “ha surgido de nuevo el fantasma del peligro amarillo”, etcétera (p. 13).
Con estos artículos, Eco desea mostrar una colección suficiente de fenómenos –es decir, de hechos– que sepan justificar el (pesimismo del) título: ¡en lo histórico venimos avanzando de un tiempo a esta parte hacia atrás, como los cangrejos! El profesor Eco se queda con la impresión de que la historia, fatigada de avanzar, prefiere ahora replegarse sobre sí misma. Tal pareciera que no alcanza a descubrir que lo ha devorado su propia teoría hermenéutica: los hechos duros se anteponen a las interpretaciones, asevera. Y se acepta. Pero esto es un libro, la simple reescritura y lectura de los hechos,su interpretación. Eco sostiene aquí, pues, que los hechos de los últimos años son un retroceso. Pero puesto que a los hechos les importa un bledo el devenir de la historia, en realidad es él quien los interpreta de tal modo que pueda alegar el susodicho retroceso. Compartir su lectura del retroceso es una ingenuidad simplona, una mera condescendencia. ¿Que hay guerras “calientes” después de la Guerra Fría? Claro. ¿Qué ingenuo pensó que cesarían? Ello no significa empero que hayamos retornado a un estado anterior al alcanzado con la caída del Muro.
Por su lucidez, las páginas sobre el populismo ameritan una revisión. Eco analiza con minuciosidad el amasiato casi burlón que Berlusconi consiguió entre política y medios masivos de comunicación, para, desde su península, entregar al mundo un fenómeno digno de ser calificado como “populismo mediático”. Eco argumenta contra la noción de “voluntad del pueblo”: “el pueblo como expresión de una única voluntad y de unos sentimientos iguales, una fuerza casi natural que encarna la moral y la historia, no existe” (p. 148). El populista quiere ver en la plaza, en los sondeos o en los telespectadores la voluntad del pueblo, y de inmediato identifica sus proyectos con ese supuesto querer común. Luego, si triunfa, lo manejará a su antojo para servir a sus intereses. (Estas reflexiones pueden enseñar algo al lector mexicano, sobre todo tras las recientes supuraciones populistas en ciertos sectores, aunque el autor quiera diferenciar los populismos del Tercer Mundo de este otro, más refinado y elaborado.)
Por otro lado, Eco desanuda con tino la maraña conceptual, próxima a la ambigüedad, que pulula en toda aproximación a las desviaciones musulmanas de hoy: integrismo, fundamentalismo, terrorismo, racismo… “El fundamentalismo está vinculado a la interpretación de un libro sagrado”; “se entiende, en cambio, por integrismo una postura religiosa y política por la que los principios religiosos personales tienen que convertirse al mismo tiempo en modelo de vida política y fuente de las leyes del Estado” (pp. 230 y 231). El integrismo islámico, en su mayor parte, no puede ser considerado racista porque se basa en una pertenencia religiosa, no en una raza. Quedan establecidas pues algunas distinciones útiles para volver a la discusión, que teje a lo largo de diferentes artículos.
Entre la miscelánea cultural destacan tres ensayos. “A hombros de gigantes”, acaso la mejor pieza del volumen, es un comentario inteligente al refrán Enanos sentados sobre los hombros de gigantes. Eco distingue diferentes momentos históricos y sus respectivas tribulaciones en la historia de la innovación, del respeto a la tradición, y estudia el equilibrio sano entre ambos. En “Cómo hacer un contrato con los romanos”, Eco recupera un libelo que Quinto Tulio Cicerón escribiera para uso y beneficio de su hermano Marco Tulio, cuando éste presentaba su candidatura al consulado. Elredescubrimiento de estas estratagemas retóricas es espeluznante en tanto ciertas afinidades y semejanzas han llegado incólumes a nuestro milenio y nuestras geografías. En el ensayo “Del juego al carnaval”, Eco diferencia el concepto de lo lúdico (recuérdese a Daniel Bell, a Gilles Lipovetsky) de lo carnavalesco. Y acusa al hombre contemporáneo de haber convertido el mundo del trabajo en un carnaval, desde el deportista profesional que finge un foul, hasta el empleadillo que hurta minutos a su trabajo para navegar por internet. “Como somos criaturas lúdicas por definición, y hemos perdido el sentido de las dimensiones del juego, vivimos en la carnavalización permanente” 
(p. 96).

A paso de cangrejo, Umberto Eco

Review por Enrique G de la G

Octubre 2007

URL original: http://www.letraslibres.com/revista/libros/paso-de-cangrejo-umberto-eco

A paso de cangrejo es el más reciente título de Umberto Eco, una compilación de notas periodísticas publicadas en Italia entre los años 2000 y 2006, más algunas conferencias. Los temas principales de estos “artículos, reflexiones y decepciones” son tres: política internacional, Berlusconi, la sociedad multiétnica y mediática; a éstos se suman notas culturales diversas. El título alude a un autor ficticio, Crabe Backwards, aparecido ya en otro libro anterior, La bustina di Minerva (2000), quien calificaba a la reinante “tecnología ligera” de retroceso. En sintonía con él, Eco traslada la metáfora a la política y la sociedad mediática, con todos sus engendros, el populismo en primer lugar. En un sinnúmero de fenómenos reconoce el paso crustáceo de la sociedad –signo inefable del desandar. Según esto, “se vio claramente que avanzábamos hacia atrás después de la caída del muro de Berlín”; “después de los cincuenta años de guerra fría, los casos de Afganistán y de Irak nos retrotraen triunfalmente a la guerra real o guerra caliente […] y nos ofrecen un nuevo episodio de las Cruzadas con el choque entre el islam y la cristiandad”; además de que “han reaparecido los fundamentalismos cristianos, que parecían propios de la crónica del siglo XIX”, “ha surgido de nuevo el fantasma del peligro amarillo”, etcétera (p. 13).

Con estos artículos, Eco desea mostrar una colección suficiente de fenómenos –es decir, de hechos– que sepan justificar el (pesimismo del) título: ¡en lo histórico venimos avanzando de un tiempo a esta parte hacia atrás, como los cangrejos! El profesor Eco se queda con la impresión de que la historia, fatigada de avanzar, prefiere ahora replegarse sobre sí misma. Tal pareciera que no alcanza a descubrir que lo ha devorado su propia teoría hermenéutica: los hechos duros se anteponen a las interpretaciones, asevera. Y se acepta. Pero esto es un libro, la simple reescritura y lectura de los hechos,su interpretación. Eco sostiene aquí, pues, que los hechos de los últimos años son un retroceso. Pero puesto que a los hechos les importa un bledo el devenir de la historia, en realidad es él quien los interpreta de tal modo que pueda alegar el susodicho retroceso. Compartir su lectura del retroceso es una ingenuidad simplona, una mera condescendencia. ¿Que hay guerras “calientes” después de la Guerra Fría? Claro. ¿Qué ingenuo pensó que cesarían? Ello no significa empero que hayamos retornado a un estado anterior al alcanzado con la caída del Muro.

Por su lucidez, las páginas sobre el populismo ameritan una revisión. Eco analiza con minuciosidad el amasiato casi burlón que Berlusconi consiguió entre política y medios masivos de comunicación, para, desde su península, entregar al mundo un fenómeno digno de ser calificado como “populismo mediático”. Eco argumenta contra la noción de “voluntad del pueblo”: “el pueblo como expresión de una única voluntad y de unos sentimientos iguales, una fuerza casi natural que encarna la moral y la historia, no existe” (p. 148). El populista quiere ver en la plaza, en los sondeos o en los telespectadores la voluntad del pueblo, y de inmediato identifica sus proyectos con ese supuesto querer común. Luego, si triunfa, lo manejará a su antojo para servir a sus intereses. (Estas reflexiones pueden enseñar algo al lector mexicano, sobre todo tras las recientes supuraciones populistas en ciertos sectores, aunque el autor quiera diferenciar los populismos del Tercer Mundo de este otro, más refinado y elaborado.)

Por otro lado, Eco desanuda con tino la maraña conceptual, próxima a la ambigüedad, que pulula en toda aproximación a las desviaciones musulmanas de hoy: integrismo, fundamentalismo, terrorismo, racismo… “El fundamentalismo está vinculado a la interpretación de un libro sagrado”; “se entiende, en cambio, por integrismo una postura religiosa y política por la que los principios religiosos personales tienen que convertirse al mismo tiempo en modelo de vida política y fuente de las leyes del Estado” (pp. 230 y 231). El integrismo islámico, en su mayor parte, no puede ser considerado racista porque se basa en una pertenencia religiosa, no en una raza. Quedan establecidas pues algunas distinciones útiles para volver a la discusión, que teje a lo largo de diferentes artículos.

Entre la miscelánea cultural destacan tres ensayos. “A hombros de gigantes”, acaso la mejor pieza del volumen, es un comentario inteligente al refrán Enanos sentados sobre los hombros de gigantes. Eco distingue diferentes momentos históricos y sus respectivas tribulaciones en la historia de la innovación, del respeto a la tradición, y estudia el equilibrio sano entre ambos. En “Cómo hacer un contrato con los romanos”, Eco recupera un libelo que Quinto Tulio Cicerón escribiera para uso y beneficio de su hermano Marco Tulio, cuando éste presentaba su candidatura al consulado. Elredescubrimiento de estas estratagemas retóricas es espeluznante en tanto ciertas afinidades y semejanzas han llegado incólumes a nuestro milenio y nuestras geografías. En el ensayo “Del juego al carnaval”, Eco diferencia el concepto de lo lúdico (recuérdese a Daniel Bell, a Gilles Lipovetsky) de lo carnavalesco. Y acusa al hombre contemporáneo de haber convertido el mundo del trabajo en un carnaval, desde el deportista profesional que finge un foul, hasta el empleadillo que hurta minutos a su trabajo para navegar por internet. “Como somos criaturas lúdicas por definición, y hemos perdido el sentido de las dimensiones del juego, vivimos en la carnavalización permanente” 
(p. 96).

La Bustina di Minerva, sección de opinión que Umberto Eco escribe semanalmente desde 2001 en la revista italiana L’Espresso.
Ir al archivo de artículos publicados [ en italiano ]

La Bustina di Minerva, sección de opinión que Umberto Eco escribe semanalmente desde 2001 en la revista italiana L’Espresso.

Ir al archivo de artículos publicados [ en italiano ]

Go to the experiment
Yahoo Research Small World Experiment
The Small World Experiment is designed to test the hypothesis that anyone in the world can get a message to anyone else in just “six degrees of separation” by passing it from friend to friend. Sociologists have tried to prove (or disprove) this claim for decades, but it is still unresolved.
Become a Sender
We have already recruited a number of Target Persons from around the world.  Now we want you to try to reach them by becoming a Sender  Click on the Participate Button below, and you’ll be shown your assigned target. Then you’ll get to choose a friend to pass the message to. That person will then get the same instructions, and so on….  If everyone passes the messages along, your message will reach the target. How many steps will it take? There’s only one way to find out.

Go to the experiment

Yahoo Research Small World Experiment

The Small World Experiment is designed to test the hypothesis that anyone in the world can get a message to anyone else in just “six degrees of separation” by passing it from friend to friend. Sociologists have tried to prove (or disprove) this claim for decades, but it is still unresolved.

Become a Sender

We have already recruited a number of Target Persons from around the world. Now we want you to try to reach them by becoming a Sender Click on the Participate Button below, and you’ll be shown your assigned target. Then you’ll get to choose a friend to pass the message to. That person will then get the same instructions, and so on…. If everyone passes the messages along, your message will reach the target. How many steps will it take? There’s only one way to find out.

"En épocas de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento."

About:

Discutiendo e investigando medios desde el Tecnológico de Monterrey Campus Toluca.

+ info: everardo.reyes[arroba]itesm.mx

Following: